Poblado Íbero de la Playa de Castell en Palamós

El Poblado ibérico de Castell es un asentamiento íbero situado en una de las puntas de la playa virgen de Castell de Palamós, en Gerona. Subiendo por uno de los laterales, encontramos un yacimiento arqueológico que estuvo habitado entre el siglo VI a.C i I d.C. en época romana.

Está situado en un montículo de unos 35 metros de altura que se adentran en el mar, localización perfecta para poder controlar visualmente la costa y zonas interiores donde, además, se podía defender muy bien porque solo se podía acceder a través de un pequeño camino que lo une con tierra firme.

Primera ocupación: VI a.C.

Una comunidad indígena de la 1ª Edad de Hierro construyó un poblado a base de cabañas de madera. El Ampurdán estaba ocupado por los íberos y explotaban los recursos agrícolas y ganaderos donde se abandonó puntualmente hasta volver a ocuparlo a mediados del siglo V a.C.

Primera etapa: 580 a.C.

Cuando se fundó la ciudad griega Emporion (Ampurias) se dinamizó el comercio y fue un eje de la economía de Castell donde experimentó un incremento demográfico. Gracias a eso, se fortificó la zona de acceso y se urbanizó la primera urbanización dentro, que se centró en la parte más alta. En esos momentos, Castell pasó de las cabañas iniciales a la urbanización de su poblado.

Se tuvo que echar mano de la ingeniería para ir ganando espacio a las pendientes de ese montículo construyendo diferentes muros de contención creando terrazas laterales y, adosadas a estos muros, se construían las casas y calles. Hoy en día solo se pueden apreciar las terrazas del lado de Cala Foradada porque los que dan a la Cala de Castell sufrieron derrumbamientos hacia el mar.

Aún se pueden apreciar algunas cisternas a diferentes niveles y perfectamente conectadas entre ellas así como lo que pareció ser un templo.

También se pueden ver unos campos de silos para guardar las semillas de los cereales fuera de las murallas, que llamaron “Plaza de los Silos” y en la punta de Cala Foradada se forjó un puerto en el espigón natural para el tránsito de mercaderías vía marítima.

Segunda etapa: Romanos en el 218 a.C.

Llegaron los romanos a Ampurias y, en vez de ser abandonados como muchos poblados vecinos, gracias a su situación estratégica, vivió una segunda reforma urbanística construyendo un sistema defensivo totalmente nuevo.

Se fue ampliando y construyendo 2 torres de defensa en forma de ele dando paso a una plaza con un portón de unos 300 metros cuadrados con varios locales comerciales, la plaza de los Silos. Aún se conservan 6 grandes bases de columna.

Últimas reformas hasta el abandono

Siguió en pleno auge aún en el II a.C. donde se urbanizó la plaza bloqueando el acceso a las terradas que se habían desprendido mar adentro y se llegó incluso a reconstruir alguna casa ibérica, haciéndose otras nuevas y aplicando una ampliación fuera de las murallas, siendo las últimas reformas en tiempos del emperador romano Augusto.

Finalmente, la instauración de la Pax Romana hizo que la situación estratégica de Castell ya no fuera tan importante y desembocó en su total abandono en el siglo I d.C. mudándose los últimos habitantes a las villas cercanas dedicadas a la explotación agrícola en modelo romano.

De Saint-Aniol – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0,

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